El fox-terrier vivió desde entonces sentado bajo su naranjo, porque cuando el
calor traspasa cierto límite razonable, los perros no respiran bien echados. Con la
lengua afuera y los ojos entornados, asistió a la muerte progresiva de cuanto era
brotaciónprimaveral.Lahuertaseperdiórápidamente.Elmaizalpasódelverdeclaro
aunablancuraamarillenta,yafinesdenoviembresóloquedabandeélcolumnitas
truncas sobre la negrura desolada del rozado. La mandioca, heroica entre todas,
resistíabien.
Elpozodelfox-terrier—agotadasufuente—perdiódíaadíasuaguaverdosa,y
ahoratancalientequeYaguaínoibaaélsinodemañana,sibienhallabarastrosde
apereás,agutíesyhurones,quelasequíadelmonteforzabahastaelpozo.
Envueltadesubaño,elperrosesentabadenuevo,viendoaumentarpocoapoco
elviento,mientraseltermómetro,refrescadoaquincealamanecer,llegabaacuarenta
yunoalasdosdelatarde.Lasequedaddelairellevabaabeberalfox-terriercada
media hora, debiendo entonces luchar con las avispas y abejas que invadían los
baldes, muertas de sed. Las gallinas, con las alas en tierra, jadeaban tendidas a la
triplesombradelosbananos,laglorietaylaenredaderadeflorroja,sinatreversea
darunpasosobrelaarenaabrasada,ybajounsolquematabainstantáneamentealas
hormigasrubias.
Alrededor, cuanto abarcaban los ojos del fox-terrier: los bloques de hierro, el
pedregullo volcánico, el monte mismo, danzaba, mareado de calor. Al oeste, en el
fondodelvalleboscoso,hundidoenladepresióndeladoblesierra,elParanáyacía,
muertoaesahoraensuaguadecinc,esperandolacaídadelatardepararevivir.La
atmósfera,entonces,ligeramenteahumadahastaesahora,sevelabaalhorizonteen
densovapor,traselcualelsol,cayendosobreelrío,sosteníaseasfixiadoenperfecto
círculo de sangre. Y mientras el viento cesaba por completo y, en el aire aún
abrasado,Yaguaíarrastrabaporlamesetasudiminutamanchablanca,laspalmeras
negras,recortándoseinmóvilessobreelríocuajadoenrubí,infundíanenelpaisaje
unasensacióndelujosoysombríooasis.
Losdíassesucedíaniguales.Elpozodelfox-terriersesecó,ylasasperezasdela
vida,quehastaentoncesevitaranaYaguaí,comenzaronparaélesamismatarde.
Desdetiempoatráselperritoblancohabíasidomuysolicitadoporunamigode
Cooper,hombredeselva,cuyosmuchosratosperdidossepasabanenelmontetras
los tatetos. Tenía tres perros magníficos para esta caza, aunque muy inclinados a
rastrearcoatíes,loqueenvolviendounapérdidadetiempoparaelcazador,constituye
también la posibilidad de un desastre, pues la dentellada de un coatí degüella
fundamentalmentealperroquenosupocogerlo.
Fragoso,habiendovistoundíatrabajaralfox-terrierenunasuntodeirara,ala
queYaguaíforzóaestarsedefinitivamentequieta,dedujoqueunperritoqueteníaese
talento especial para morder justamente entre cruz y pescuezo no era un perro